El dinamismo que caracteriza el desarrollo de la industria naranja demanda innovación y creatividad a la hora de construir soluciones a los retos con incidencia legal. Formas de negociación, protección de activos, transferencia de riqueza informática, evolución en medios de pago y la disrupción que generan los agentes de esta industria en todos los mercados, demandan un equipo enfocado en el lenguaje del cliente y con una sensibilidad particular a la hora de comprender las implicaciones de los productos e iniciativas y extrapolarlos a las exigencias del entorno legal aplicable a su gestión.